Un parque nacional de Indonesia está lanzado a la tarea de rescatar a la tortuga carey de la extinción.
La amenaza proviene no solamente de los enemigos naturales, los lagartos que devoran sus huevos, sino también de los turistas extranjeros que vienen a comérselas o a llevárselas como souvenir.
A esto se agrega el que la zona, la región llamada Mil Islas, a una hora de la capital, Yakarta, se presta de maravillas para el turismo nacional, el que tiene su lado oscuro en la basura que queda tirada en las playas y va a parar al estómago de algunas tortugas.
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