El pingüino emperador que se quedó varado en una playa de Nueva Zelanda fue llevado al mar nuevamente para que inicie su viaje de regreso a la Antártica.
Happy Feet (Pies alegres o Patas felices) viajó en el buque de investigaciones Tangaroa y fue dejado en libertad, el domingo en la mañana, a 80 kilómetros al norte de la remota isla de Campbell.
Antes de ser devuelto a su hábitat natural, el animal fue sometido a una operación para extraerle casi 3 kilos de arena.
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