El pingüino emperador descubierto en las playas de Nueva Zelanda, a miles de kilómetros de su hogar en la Antártica, ha sido devuelto a casa tras recuperarse del periplo.
El pingüino emperador, bautizado Happy Feet o Pies Alegres por sus cuidadores en el zoológico de Wellington, debió ser operado luego de que ingirió grandes cantidades de arena. Al parecer, la confundió con nieve.
Su convalecencia fue seguida por miles de admiradores de todas las edades. Se espera que su viaje a casa dure unos cuatro días.
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