Como los tulipanes, las orquídeas despiertan pasiones que llevan a fanáticos a arriesgarlo todo por descubrir nuevas especies.
En el bosque nublado de los Andes peruanos, donde se encuentra la Estación Científica de Wayqecha, no es raro que esto ocurra.
Sólo que, además de la pasión, lo que impulsa a los investigadores y también al cocinero-fotógrafo de este centro, Francisco Llacma, es una razón más práctica.
Gracias a la compenetración de estas plantas con sus polinizadores y la especificidad de su relación con los hongos que las ayudan a germinar, las orquídeas pueden ayudar a entender los efectos del cambio climático en las selvas tropicales.
Por estar íntimamente entrelazadas con la ecología de su hábitat, son especialmente sensibles a las transformaciones del clima y, por ende, son excelentes indicadores del estado de la biodiversidad.
Pero para saber qué cambia, primero hay que saber qué se tiene. Llacma y los científicos están elaborando un inventario de las más de 25.000 especies de orquídeas en la región.
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