sábado, 11 de diciembre de 2010

Cancún: las ciudades como el mejor camino para combatir el cambio climático


Mientras que los gobiernos de 192 países luchan aquí para acordar una manera de limitar el cambio climático, algunos aseguran que, para avanzar, quizás sería mejor concentrarse en las ciudades más que en los países.
James Painter
BBC Mundo, Cancún

"Lo que no entendemos es por qué las ciudades lo podemos hacer y los países no", le dijo a BBC Mundo Marcelo Ebrard, alcalde de Ciudad de México.

Una cumbre mundial de alcaldes en la capital mexicana el mes pasado concluyó con un acuerdo voluntario firmado por varias grandes ciudades para recortar la cantidad de gases de efectos invernadero que emiten.

"En el congreso 143 ciudades han fijado su compromiso a partir del 2011/2012 y se estableció un sistema de verificación mundial cuya base es en Bonn, Alemania", explicó Ebrard. "Esto es exactamente lo que se debería estar logrando hoy en día por parte de Estados Unidos y China".

Estados Unidos y China son los dos más grandes emisores de gases de invernadero, y son vistos como los dos países que deben firmar un tratado internacional si el mundo quiere evitar el peligro del cambio climático.

Causa y remedio

El Banco Mundial ha añadido su voz a los que piden más acción a nivel de las ciudades, en parte porque éstas tienen más libertad de acción que los países.

"Las ciudades son una importante causa del cambio climático y la solución potencial más importante al cambio climático", dijo en Cancún Andrew Steer, el enviado del Banco Mundial sobre cambio climático.

Un nuevo estudio de esa institución lanzado aquí afirma que las áreas urbanas cubren poco más de la mitad de la población mundial y son responsables por dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero. Según el estudio, se podrían lograr enormes resultados si se mudase a tecnologías de transporte y energía más "verdes" y a mejoras en el reciclaje de la basura.

Se estima que las 50 ciudades más grandes del mundo emiten más de 2.600 millones de toneladas de gases de efecto invernadero por año, que las hace la tercera principal fuente de emisiones después de Estados Unidos y China.

Aproximadamente un 80% de los costos anuales asociados a la adaptación al cambio climático será probablemente pagado por las áreas urbanas, de acuerdo con el informe.

Las megaciudades tienen economías gigantes. Ciudad de México es la economía número 39 del mundo, por encima de países enteros como Malasia. Sao Paulo y Buenos Aires aparecen poco después en la lista del Banco Mundial.

Cultura del auto

Cifras oficiales de México sugieren que la demanda para el uso de transporte motorizado en las ciudades está creciendo un 10% cada año. Cerca de un 80% de los mexicanos viven en ciudades.

"Hay una cultura socialmente organizada en torno al automóvil, el estatus está asociado al automóvil", dice Ebrard.

"Sí hay resistencias a un cambio de hábitos. Pero hemos tenido un factor a favor. La ciudad sí está sufriendo peligros de inundación totalmente anormales, que son derivados del cambio climático. Los inviernos son más fríos y los veranos tienden a tener temperaturas más altas".

El Banco Mundial destaca que muchas de las ciudades más grandes del mundo, incluyendo Buenos Aires, están en zonas costeras de mares o ríos, y por lo tanto tienen fuertes razones para actuar con el fin de limitar los riesgos de inundaciones por crecimiento del nivel del mar.

La entidad asegura también que hay variaciones notorias en cuántos gases de invernadero son emitidos por las ciudades. Barcelona, Sao Paulo y Río de Janeiro todas tienen niveles de emisión bajos comparado con varias ciudades de Estados Unidos.

"Ciudades latinoamericanas como Bogotá y Ciudad de México demuestran lo que se puede hacer en términos de mudarse hacia transporte con menor consumo de energía", dijo a BBC Mundo Warren Evans, director del departamento de Medio Ambiente del Banco Mudial.

"Otras ciudades en México y Brasil están avanzando en términos de mejorar sus procesos de reciclaje de basura", agregó.

El Banco Mundial impulsa que se realicen cambios en el mecanismo de mercado de las Naciones Unidas para permitir que se pueda invertir en proyectos en países en desarrollo no sólo a nivel nacional -como la energía hidroeléctrica en Honduras- sino también a nivel de ciudades.

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