La falta de comida ha convertido a los monos babuinos de la península del Cabo, en Sudáfrica, en unos auténticos "criminales".
A medida que los humanos fueron ocupando su territorio, los primates quedaron acorralados, rodeados por el mar, y sin lugares en los que buscar alimento.
Por eso, asaltan a los humanos por la calle y entran a robar en las casas, directos al frigorífico.
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